Los suelos de cerámica forman espacios distintos, con mucha personalidad y con cierto tinte de recuerdo que nos lleva a evocar otros tiempos. Y es que, aunque las primeras referencias a estas piezas las encontramos a mitad del siglo XIX en Francia, lo cierto es que quienes las presentan de manera pública en 1867 son unos ceramistas españoles.
Pero hay varios doctores en Historia Contemporánea que afirman que el origen de esta artesanal tradición levantina hay que rastrearlo en el mismísimo trono de San Pedro, en el Vaticano, concretamente en el siglo XV, que es cuando los Borgia (Borja en español) irrumpen en la Santa Sede.
Tres fueron los Papas de esta conocida dinastía: Calixto III, su sobrino Alejandro VI e Inocencio X. Con el segundo, Alejandro VI se construyen una serie de seis salas dentro del Vaticano: los Apartamentos Borgia. Destinadas para su uso personal, decoró las paredes con frescos de Pinturicchio y quiso ampliar su belleza a los suelos, para lo que buscó ayuda entre los artesanos de su tierra.


